Patrimonio industrial. Son aquellos bienes que surgieron a raíz de la Revolución
Industrial y que se consideran patrimonio porque ilustran y hacen entender los
cambios que se produjeron en la época.
Patrimonio natural. Con frecuencia se puede confundir con el patrimonio
arqueológico. En esta categoría se incluyen las riquezas naturales en todas sus
vertientes, entre ellas formaciones naturales, hábitats de especies animales o
lugares protegidos.
Por su parte, el patrimonio inmaterial corresponde el patrimonio intelectual y aquello
que caracteriza a una comunidad de manera única, como la comida, las tradiciones, la
literatura, tradiciones orales, religión, sus ritos, música y danza. “Su carácter
intangible y dinámico, inmanente en el tiempo, implica una gran complejidad en lo
que respecta a su estudio, conservación, difusión y reconocimiento social” (González
Cambeiro y Querol, 2021).
Según la Unesco (2003), existen 5 ámbitos “etnológicos” a los cuáles las expresiones
del PCI podrían pertenecer; las tradiciones y expresiones orales, las artes del
espectáculo, los usos sociales, rituales y actos festivos, los conocimientos y usos
relacionados con la naturaleza y el universo y las técnicas artesanales tradicionales.
La iglesia como patrimonio religioso
El patrimonio religioso incluye los bienes muebles e inmuebles que dotan de un valor
estético y sacro que se asocian a lugares o prácticas religiosas, en el caso de las iglesias
que según Polanco (2003), es un “espacio social” de fe, que permite un “encuentro con
Dios”. Además, es un medio social diverso, autónomo donde convergen los sujetos
para tener una interacción y comunicación. Para este autor, la iglesia corresponde a
un “espacio sagrado”.
Por su parte, Daniel Moulin- Stożek, investigador de la Universidad de Birmingham
declara que “En Europa, los estados nacionales han desarrollado diferentes enfoques
de la religión en la educación pública, muchas veces representando acuerdos
históricos entre la Iglesia y el Estado”.
Igualmente, el patrimonio resulta una manifestación importante del pasado, conlleva,
además, que la gran mayoría de festividades y eventos culturales surgen de la religión