La inseguridad también es una gran problemática puesto que un ambiente que no
ofrezca seguridad para poder desarrollarse y desenvolverse de manera plena se
convierte en un limitante para el correcto desenvolvimiento de las personas en
actividades cotidianas de sus vidas, puesto que la preocupación de que su bienestar
integral se vea vulnerado es una constante.
Las poblaciones con grandes márgenes de actividad delictiva suelen ser las mismas
que están sometidas a la pobreza y a una vida sin perspectivas futuras, presa fácil para
actividades ilegales: robo, narcotráfico, prostitución, entre otras.
En este contexto social que existen en gran parte de los países de la Región de América
Latina, en Ecuador se tomó la decisión que los estudiantes a pesar de la situación
COVID-19 ingresaron a clases, la realidad en ocasiones es distinta para cada
estudiante por las condiciones económicas que se presentan en los diversos tipos de
familias y sobre todo las necesidades que también que estas puedan poseer, o porque
son varias personas que estudian y necesitan de conectividad a internet (Ordorika, I;
2020, pp. 1, 2020). Lo mencionado con anterioridad certifica que realmente ha sido
un verdadero reto para muchos estudiantes porque no contaban en sus domicilios con
un plan de internet estable que garantizara poder asistir a clases regularmente y
obtener la misma información y conocimientos que sus compañeros con otras
posibilidades educativas (Grande, M; 2021, pp. 8, 2021).
El factor económicos en las familias se encuentra en una escala de regular a malo,
debido a que les ha tocado afrontar un sinnúmero de situaciones que dieron un giro
total a su calidad de vida antes de la Pandemia por COVID-19, aunque no tenían una
vida llena de comodidades y lujos, tampoco presentaban dificultades tan notorias para
poder satisfacer sus necesidades básicas (Rodríguez, E; 2020, pp. 10, 2020).
La formación profesional del individuo se encuentra ligada a varios aspectos de la vida,
sus emociones y sentimientos también inciden en su conducta y aprendizaje, en
ocasiones de forma negativa llegando al punto de desarrollar trastornos emocionales.
En el sistema educativo superior las autoras Martha & Johana (2018), señalan que “las
circunstancias que rodean al estudiante universitario pueden sobrepasar su
capacidad de adaptación y podrían generar depresión” (pp. 23), por lo que es
necesario en el proceso de la formación académica darle mayor importancia a la salud
mental y emocional.